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VILLA OZAMA

El barrio sevillano del Porvenir tiene la característica de poseer muchas casas y chalets unifamiliares, con abundante vegetación, construidos en un principio como ejemplo de ciudad para el futuro y a ello se debe al parecer su nombre. Esta peculiaridad es común a otros barrios realizados también en época anterior a la Exposición Iberoamericana de 1929, como Ciudad Jardín y Heliópolis.

Entre estas edificaciones destacan las que tienen su fachada principal a la Avenida de la Borbolla, muchas de ellas diseñadas por famosos arquitectos de principios del siglo XX, aunque bastantes de ellas desgraciadamente han desaparecido. Sobresale la llamada Villa Ozama, en la esquina de dicha Avenida de la Borbolla con la de Felipe II.

Esta casa señorial tiene una historia curiosa. Construida entre 1912 y 1916 -ya tiene el siglo de existencia- por el maestro de obras don Manuel Martínez Más, se desconoce si utilizó los planos de algún arquitecto indeterminado. Tiene elementos neoclásicos y modernistas, integrando también azulejería propia del regionalismo sevillano. Encargada por don Antonio María Albert, se conocía por ello en un principio como Villa Albert.

Poco tiempo después al parecer fue adquirida por un indiano llamado don Juan Parra Alba, que hizo fortuna en la República Dominicana y que al volver a España se instaló en Sevilla a pesar de ser gaditano. Fue entonces cuando se cambió su nombre por el actual, que corresponde al río Ozama, cuyo cauce desemboca en el mar Caribe en la ciudad de Santo Domingo, capital de la República Dominicana.

En años posteriores la casa fue visitada por S.M. el Rey don Alfonso XIII, ya que su propietario en ese momento fue el introductor de las grandes plantaciones y desmotadoras de algodón en Andalucía.

Después de varias vicisitudes y propietarios ha sido sede de la Agencia Andaluza de Flamenco. Afortunadamente ha llegado hasta nuestros días, suerte que no han tenido otras casas señoriales de la zona. En la actualidad es un edificio protegido.

Siempre me ha llamado la atención de esta casa como elemento singular los azulejos de forma rectangular que decoran la valla que circunda la finca. Algunos de ellos han desaparecido y otros sufren las consecuencias del maltrato de los desaprensivos. Los que quedan representan unos animales fantásticos, como insectos y arácnidos de múltiples formas y fuerte colorido. Sobresalen por su originalidad y no recuerdo haber visto nada parecido en otras edificaciones.

 

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